martes, 28 de julio de 2009

De mis entrañas 1

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21 de mayo 2000

Le he dado muchas vueltas a como quería empezar esto, tal vez demasiadas, y aún no se como hacerlo. Quería utilizar palabras directas, llenas de significado, de magia, de sentimiento, pero he llegado a la conclusión de que por muchos volteos que dé no encontraré las palabras adecuadas porque no existen, así que optado por utilizarlas con naturalidad tal y como me salgan, y con ello espero que sea suficiente para lo que quiero explicar.
Ante mi se abren las puertas de una etapa, uno de esos cambios que dan el vuelco a tu vida, una gran etapa llena de vida, de emociones, de aprendizaje, pero sobretodo de ilusión. Ahora estoy convencido de que a partir de ahora todo será diferente, excepcional, que todo quedará en un segundo plano, que nada ya tiene importancia, excepto tú, pero ahora debería dejar de correr tanto y comenzar a explicarte todo desde el principio
Hace ya cinco años que Judith entró en mi vida, algunos minutos más tardes entré yo en la suya, porque cuando comenzó a latir mi corazón ella todavía no había deparado en mi existencia.

El viento invernal golpeaba la ciudad por todos los frentes. El tiempo no invitaba a salir. Las calles vestían una tímida película helada con matices blancos y cristalinos, y aunque habían vaticinado por la televisión que caería una gran nevada, por ellas transitaban todo tipo de personas enfundadas en diversos accesorios de diferentes formas y colores para mitigar el frío. Las cafeterías estaban a rebosar, en casi todas las mesas la clientela tenía al menos alguna taza de café o algún derivado del producto. Allí entre toda esa multitud que aprisionaba el interior de una de esas cafeterías me encontraba yo, sentado en un taburete en la barra, con una taza de café con leche caliente y humeante entre mis manos intentando apaciguar el tembleque que el frío me ocasionaba a pesar de llevar encima una camiseta interior de manga larga, un jersey de lana y un abrigo, dos pantalones (uno de ellos era el del pijama y me lo había colocado por debajo de los calcetines) tres pares de calcetines, dos guantes, una bufanda y un gorro, aunque mis sacudidas podrían dar a entender que me enfrentaba al frío casi desnudo.
La taza sobrevoló a escasos centímetros la barra con la ayuda de mis manos, antes de que una nueva sacudida la agitara y provocara que un poco de su contenido cayera contra el suelo. La volví a dejar reposar sobre el pequeño plato, miré hacía ambos lados, y acerqué los labios al borde del recipiente y sorbí una pequeña cantidad, aún así fue suficiente para quemarme la lengua y sentir como recorría mi garganta mientras yo emitía algún tipo de mueca reflejo. Esperé un par de minutos para volver a intentarlo, pero en el momento en el que me decidí a hacerlo, una ráfaga de viento correteó por el local, se expandió e intentó escapar del lugar, como quien tira la piedra y esconde la mano; y golpeó el cristal, se escuchaba su chirrío, quería huir antes de que el calor lo encarcelara. Había entrado a través de la puerta que alguien había abierto para entrar, o tal vez para salir. Evidentemente ese detalle no tendría ningún tipo de relevancia si la persona que entró o salió (en este caso entró) no hubiese sido Judith, porque durante todo el tiempo que transcurrió estando en la cafetería posiblemente la puerta se hubiese abierto aproximadamente una treintena de veces
Allí estaba ella, con su dulce sonrisa, los ojos, de color verde, brillaban y lanzaban destellos de su alma, y su pelo castaño formaba rizos imposibles.
Y toda esa gente que abarrotaba el local, de un segundo al siguiente, se esfumaron o por lo menos se hicieron invisibles ante mis ojos, todos excepto ella.

14 volátiles plumas:

Leyre dijo...

cuanta naturalidad...:).
Cada vez que te leo, tengo más claro tu futuro, espero no equivocarme.
Eres genial, y tus palabras también.

La drogadicta de Trafalgar Square. dijo...

Qué preciosidad y qué bien descrito está el momento. Lo sé porque a Lucille le ocurrió lo mismo con Jay.


La carta salió del corazón de Lhia, de lo más profundo de sus lágrimas.
Muchas gracias. Un beso.

Pluma de fuego dijo...

Mmmm basurero? jejeje
Gracias wapa

Pluma de fuego dijo...

Gracias la drogadicta ^^

Isabella Gispert dijo...

¡Qué bonito! Me ha encantado, pero ahora me muero de curiosidad... ¿Seguirá la historia? ¡Espero que sí! Porque yo necesito saber qué pasa ahora con Judith y el prota...
¿O vas a dejar que me lo imagine?
Muy bueno el relato, de verdad.
Un beso

Pluma de fuego dijo...

Gracias Isabella, no, todos los relatos siguen....jajaja, pero te arrepentiras de que sigan jajaja

Isabella Gispert dijo...

Dudo q me arrepienta de q sigan... a menos q te cargues a todos los protagonistas... jajajaja
Un beso

Pluma de fuego dijo...

Jajaja, nooooo que va, lo digo por el tema intriga no por otra cosa xD
Besos

Silencios dijo...

Niño ¡¡¡Qué Bueno eres con las LETRAS !!!!

Y te explicas de maravilla.
Deberías ser escritor. ¿ Lo sabes?

Mis besos corazón temprano.

Pluma de fuego dijo...

Wow!!! Muchas gracias silencios, me alagas, eso es lo que intento pero voy trabajando...
Tu tambien deberías hacerlo, porque eres increiblemente una fuera de serie

.Gs. dijo...

INVITACIÓN A CUMPLEAÑOS
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Con motivo de mi cumpleaños el 30 de julio te invito a pasar a tomar un hojaldre con piñones relleno de cabello de ángel, un trocito de bizcocho de chocolate y un café: Frío o caliente según apetezca por el clima.

Un tremendo abrazo!

Pluma de fuego dijo...

COjo corriendo la invitación y voy a la fiesta antes de que llegue tarde

Fernando Quiroga dijo...

Escribís realmente de una manera muy intensa...ojalá sea así para siempre.
Con respecto a la bajada a los infiernos, estás logrando un aséptico acercamiento con tu prosa...si los demonios se inquietan, disparales con la luz de tus letras...sin dudas no van a aguantar, se disuelven rápidamente entre estertores ante la calidad de las cosas.
Un gran abrazo desde el sur del mundo!!

Pluma de fuego dijo...

Muchas gracias Fernando por tu comentario, me siento alagado ^^