miércoles, 7 de octubre de 2009

Plumas de fuego 5.2

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Me inquietaba inconmensurablemente que en todo ese tiempo no se hubiera dignado a aparecer, y aun así no tenía ni punto de comparación con que en el tiempo que había permanecido en la habitación no le había mirado ni una sola vez, ni siquiera había tenido un mínimo detalle de afecto. No le recrimino que no se haya echado encima de él efusivamente para darle un beso o un abrazo, pues es una relación en la que yo no podía entrar por falta de conocimiento, pero no comprendía esa frialdad y la arrogancia de sus gestos. Había algo oscuro en el asunto, incluso diría que podrido, era simple cuestión de olfato.
Rodolfo salió por la puerta. Minutos después, una enfermera vino a la habitación a recoger sus pertenencias, que se trataba simplemente de unos pantalones vaqueros magullados y una camiseta blanca echa jirones y manchada de sangre. Por lo prematuro del asunto entendí de inmediato que era idea de aquel hombre que quería sacar a Rodolfo inminentemente del lugar, seguramente ni tendría opción a volver a la habitación. Me hubiese gustado haber hablado con él, haberme despedido, incluso habernos dado los números de teléfonos para seguir conociéndonos fuera, lejos de aquellas frías paredes, haberle dado la ayuda que le ofrecí si la hubiese necesitado, pero se lo llevó tan rápido que lo torció todo.
Me senté en el sofá y cogí la mano de Iker. Carmen sin decir palabra, regresaba a la normalidad del día a día, y volvía a limpiar y a dejar la habitación igual de limpia como llevaba haciendo los últimos veintiún días.
Iker comenzó a convulsionar de un borde al otro de la cama mientras pronunciaba palabras de un idioma extranjero. Los párpados de Iker se fueron levantando paulatinamente, hasta que por fin llegó el momento esperado, y aunque su mirada estaba perdida, Iker había despertado.
-Ha despertado, Carmen, tu hijo ha despertado- grité y salté de júbilo.
Inconscientemente mi muñeca se elevó, y el reloj me mostró la hora, pero no me mostraron simplemente unos números, había mucho más detrás. Quizás hubo algo en mi interior que hizo que mi muñeca se elevara, quizás un presentimiento, pero de todas formas, ese acto me había demostrado que había algo muy por encima de nosotros. La enfermera nos había informado que Rodolfo había sufrido la pérdida de sentido aproximadamente una hora antes que Iker, ahora había descubierto que misteriosamente la había recuperado en el mismo espacio de tiempo. Exactamente habían pasado cincuenta y ocho minutos. ¿Coincidencia? Nunca creí en ellas. Sospechaba que había cierta conexión en ambos casos.
Aprovechando la confusión de Iker y del momento, abrí el cajón con sigilo y cogí el papel que había escrito con anterioridad, y lo metí en un sobre blanco con aquello que desprendió en la playa, y este a su vez en el bolso.
-Carmen voy a tomarme un café, que estoy agotadísima- susurré para que Iker no lo escuchara- Ahora vuelvo- asintió.
Salí corriendo, seguramente en esos momentos tenía miedo a todo, y quería escapar de lo que me atemorizaba. Iker ya había despertado, y aún resonaba en mi cabeza las palabras “Te Odio” como para darle la oportunidad de volverlas a repetir y terminarme de destrozar.
Continué corriendo por el pasillo hasta llegar al mostrador de las enfermeras
-Perdone ¿Me podría facilitar unos datos de un paciente de la habitación 226?- pregunté impaciente por la respuesta
-¿Es usted familiar del paciente?
-Si, claro
-¿Me puede facilitar el nombre y los apellidos del paciente?
-Rodolfo Fernández- contesté tirándome un farol que incluso yo misma sabía que nadie se iba a tragar, pero tenía una intuición femenina, y tenía la sensación que la jugada llegaría a buen puerto.
-No nos consta que haya ningún paciente en esa habitación ni en el hospital con los datos que me ha facilitado- pronunció mientras me enviaba una mirada acusatoria que me juzgaba y me mandaba directamente a la cárcel por intentar obtener datos privados.-Vaya- interrumpió el juicio con su mirada al bajarla a la pantalla- parece ser que el paciente de la 226 si se llama Rodolfo, pero no disponemos de más datos sobre él, por eso el ordenador con esos datos no podía recercar, ya que los creía erróneos-suspiró-¡Que extraño!- y comenzó a teclear varias combinaciones.- Su padre nos informó de que no lo visitaría, y bajo ningún concepto podríamos permitir que nadie lo hiciera. También nos ordenó que lo llamáramos cuando despertara.
Había conseguido darle cuerda a la enfermera, pero comencé a pensar que había alfo que no me había contado. Seguí apretando:
-Después de venir durante tres semanas cada día, y él sin dignarse a visitar a su propio hijo, como fue tan cabrón de pediros que lo llamarais a él cuando lo he cuidado yo, ¿Qué quiere aparentar que es un buen padre?
Ambas teníamos una facilidad y un ritmo de conversación endiablado. Después de una extensa conversación, y de contarle a la enfermera una invención sobre los asuntos espinosos de la relación de su padre con Rodolfo y conmigo, esta confirmó mis vacilaciones
-Hace dos días que apareció y demostró facilitando varios datos que Rodolfo era su hijo.
-Muchas gracias-respondí para finalizar e hice el amago de echar a correr, pero debido a la rareza de que no lo hubieran comprobado con documento, la impresión de que había una mano negra detrás y de que alguien tenía algo que ocultar me detuvieron en seco.
-Por cierto- pronunció la enfermera- sé perfectamente que tú vienes a visitar a Iker Martín, pero como tu historia ha sido tan buena, y como aquí hay algo extrañísimo, te lo he contado, pero guárdame el secreto.
-Descuida- sonreí, y eché a correr, quizás ya fuera tarde.
Esperar el ascensor hubiese sido una pérdida de tiempo, algo de lo que carecía, así que bajé las escaleras saltando los peldaños de tres en tres. Comencé a buscar por todo el hospital, planta por planta, hasta que lo vi en la puerta de la salida junto a aquel hombre.
-Rodolfo-grité en varias ocasiones, llamando la atención de todo el que estaba a mí alrededor, y haciendo caso omiso de los comentarios de todos esos usuarios que me pedían por activa y pasiva mi silencio. Este se giró al igual que su padre. Las caras de ambos eran asimétricas, mientras una expresaba ira, y a la vez indiferencia, la otra mostraba alegría y brillantez. Hizo un movimiento explosivo para venir corriendo hacia mí, pero su padre lo evitó sujetándolo firmemente, incluso me atrevería a decir violentamente, del hombre, esté se giró y se lo quitó de encima con la misma brusquedad, y siguió su camino hacia mí. Aquel hombre se había convertido en su sombra, y seguía al detalle sus movimientos, incluso tuvo la intención de seguirlo, pero Rodolfo lo detuvo de inmediato.
-Ya creía que no iba a poder despedirme de ti- pronunció- no creo que a ese hombre le guste esperar, así que no creo que me quede mucho tiempo.
Me abalancé sobre él, y aunque se tambaleó un poco y estuvimos apunto de perder el equilibrio, consiguió abrazarme con fuerza y mantenerse en pie
-¡Vaya! Y yo que pensaba que era imposible coger cariño a una persona tan rápidamente-
-Escúchame bien- le susurré al oído mientras le escribía en la palma de su mano mi número de móvil, aprovechando que el efusivo abrazo estaba logrando despistar la atenta mirada de aquel individuo- No confíes en él, créeme, me da mala espina, y por nada del mundo te puede ver la mano- asintió- Cuando puedas me llamas y voy allá donde estés. Ten mucho cuidado.



Continuará...

8 volátiles plumas:

Noelia dijo...

Pluma muy corto!!!

De todas que buena Esther!! Me tiene preocupada Rodolfo y el viejo que lo lleva, me da mala espina.


Besos

Noe

Pluma de fuego dijo...

Mañana seguramente cuelgue otro

Farfalla Dimora dijo...

Por fin he vuelto de mis pensamiento y he podido leer todos los capítulos que llevaba atrasados.

El escrito estupendo y tan brillante como siempre; y la historia... ¡¡fantástica!! Me encanta cómo Esther ha decidido investigar por cuenta propia el enlace de Iker con Daniel (lo siento, pero no le pienso llamar Rodolfo). Pero ahora hay que pensar en si Iker creerá esa excusa que le ha puesto Esther para disculpar esa asusencia tan larga.

En fin, que estoy deseando seguir con la historia y espero que sea verdad eso de que hoy publicarás otra vez.

PD: perdona por andar tan desaparecida, pero me surgieron unos problemillas con lo de fin de carrera y eso... Espero que me perdones.

Mil besos

Pluma de fuego dijo...

Jajajaja, querida amiga, la excusa es miedo, pero ya veremos si le cree o no...
Finalmente no publicaré porque me voy corriendo ya, que tengo que hacer cosas, y estoy contento mientras estes bien

Silencios dijo...

Ufffff
Ahora le veo más claro, si es qué una no se puede perder ni un milímetro de tus relatos, unos días perdida y me pierdo entre ellos, jajajaja.
Qué GENIO eres, amigo

Embelesa me tienes ------ Besos

Eternnal_King dijo...

Que tal colega? este historia me atrapo completamente. Tenes facultades para escribir, se nota el talento. si bien estoy algo atrasado, te dejo aca el coment.
respecto a las demas historias, no puedo decirte nada en concreto, pues no tengo el tiempo suficiente para dedicarles y decirte algo que valga la pena. pero "Plumas De Fuego" va genial. y no puedo esperar por ponerme al dia.
segui asi colega que ya te alcanzare jejeje

Un Abrazo Y Exitos!!!!!

Pluma de fuego dijo...

Silencios, jeje, gracias, como sabes aquí están para cuando puedas y cuando quieras. Un besazo

Pluma de fuego dijo...

Eternal King muchas gracias amigo