domingo, 2 de agosto de 2009

Colores.- Capítulo 1

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Capítulo 1.- Alrededor de los campos de flores doradas

-Papá, ¿Falta mucho para llegar?- preguntó Marcos por centésima vez.
Miguel resopló, miró por el espejo retrovisor interior, detrás tenía a sus dos hijos gemelos Marcos y Daniel peleándose, hacía dos años que se había separado, y le tocaba el mes de vacaciones que le pertenecía estar con sus hijos. Hacía mucho calor, el sistema del aire acondicionado, quien sabe porqué, había dejado de funcionar, y aunque todas las ventanas del vehículo estaban abiertas, Miguel estaba empapado de sudor.
-Ya os he dicho que estamos a punto de llegar- contestó- queda muy poco, y dejar ya de pelearos.
-Es que siempre dices lo mismo-objetó Daniel- llevamos horas y horas y solamente veo campos de flores doradas y yo ya estoy aburrido.
-Hijo, eso son campos de trigo, y están apunto de segarlos, con eso se hace el pan, la harina…- le explicó para intentar que estuviera entretenido mirando como las escasas ráfagas del viento movía las espigas en su dirección, no lo consiguió
Un potente sol se desplazaba a su antojo por el cielo, las horas pasaban y aún no habían llegado, los niños, excepto el rato que se quedaron dormidos, estaban revolucionados, Miguel estaba apunto de perder los nervios, cogió un cigarrillo de la cajetilla de Marlboro que tenía en el asiento del copiloto, se lo llevó a la boca, y con el mechero del coche lo prendió. Con cada calada, cierto era que tintaba de negro sus pulmones, pero también lo calmaba.
Finalmente y después de pasar por caminos de tierra que serpenteaban entre bosques algo siniestros, de otra tanda de ¿Cuándo llegamos?, y de algún que otro cigarro que ya permanecía aplastado en el cenicero, llegaron. El lugar era espectacularmente hermoso se dijo Miguel, mucho más de lo que nunca hubiera imaginado, mucho más de lo que hubiera percibido de los cuentos que su abuelo le narraba a pie de cama, y que al cabo de los años, al borde de la muerte, hace apenas un par de semanas, lo sorprendió cuando le susurró al oído, que aquellos cuentos en realidad era un lugar existente, un secreto que después de que falleciese, solo él conocería. Al principio no le creyó, pero tenía que hacerlo, se lo debía, necesitaba creer que aquello era cierto.
Miró todo lo que ante él se mostraba, maravillado, pero tenía claro que a sus hijos todo aquello les iba a desagradar, no había nada al alrededor, solo belleza, algo que dudaba que sus hijos, a su edad, supieran apreciar
-¿Papá donde nos has traído?- susurró decepcionado Daniel. No contestó, tampoco le dió tiempo ha hacerlo, sus hijos se encontraban ya a algunos metros, sentados sobre una enorme piedra, con la cara apoyada en sus manos lanzando bufidos de aburrimiento.
Miguel cogió las maletas, cerró el coche y comenzó a andar hacía su nuevo hogar, posiblemente, ante la cara de sus hijos, se quedarían hasta mañana, aunque él había previsto que se quedaran todo el mes.

Un conjunto de colores violáceos y rosados, que le daban al cielo un atardecer insólito, era el último vestigio de la luz del sol. Apenas se podía ver con esa poca claridad todo lo que había alrededor, como tampoco, como era el exterior de la cabaña de madera. Posiblemente, si nada cambiaba, tendría tiempo para hacerlo.
La puerta de madera chirrió, la había abierto con la llave, que como ya sabía de ante mano por aquellas historias que el anciano le narró, se encontraba en el porche, debajo del tercer tablón comenzando por la derecha Tanteó a oscuras la pared intentando encontrar el interruptor, lo presionó, y aunque le costó despertar, poco a poco la luz le comenzó a comer terreno a la oscuridad. Cierto era que la casa tenía un ligero tufillo a humedad, que había polvo, y telarañas por todas partes, que tendría mucho que limpiar y que arreglar, pero a Miguel aquella cabaña le fascinaba. Todo aquello lo hacía.
Los niños estaban agotados del viaje, y ya cabeceaban de sueño, pero Miguel no les dejó irse a dormir por dos motivos, el primero era que no habían cenado, y el segundo que las habitaciones en las que dormirían olían, a pesar de que había abierto puertas y ventanas, todavía más a humedad, y todo estaba cubierto por el polvo.
La cena la hizo Miguel, pero sus hijos le ayudaron en todo lo que pudieron. Miguel había traído algunas cosas para cenar esa noche, y desayunar al día siguiente, luego, a media mañana, iría a buscar una tienda cercana, aunque lo más cercano seguramente estaría a unos cuantos kilómetros según lo visto, y comprar previsiones para todo el mes.
Miguel dejó su cena para después, y mientras sus hijos lo hacían, y seguían ladeando la cabeza de lado a lado, comenzó a dejar lo más limpio que podía la primera habitación, justamente la única de las tres que tenía dos camas individuales; la ventiló, quitó el polvo, la barrió y la fregó, cambió aquellas sabanas viejas por unas que el había traído, y cuando volvió, sus hijos ya se habían dormido con las cabezas apoyadas en la mesa, se lo habían comido todo antes de hacerlo. Cogió a cada uno con un brazo, ya se habían echo muy grandes, y pesaban cada uno lo suyo, estaban apunto de cumplir diez años. Los dejó delicadamente a cada uno en una cama, y les besó en la frente; sigilosamente con pasos cortos salió de la habitación, dejó la puerta entreabierta para que no les molestase la luz, ni para que tampoco tuvieran nada cerrado.
Cogió una cerveza y se sentó en la mesa, y aunque estaba muy caliente se la fue bebiendo mientras cenaba.

Toda su vida se había comenzado a desmoronar desde hacía casi dos años, y nada tenía que ver con Victoria, su esposa, divorciarse fue la mejor decisión que tomó, todo pasó después de aquello, cuando decidió que se merecía volver a vivir, lo curioso era que hasta que no había pisado este lugar secreto no había comenzado a respirar realmente.
Los ojos se le iban cerrando, tenía el cuerpo debilitado y dolorido después de haber conducido tantas horas, pero no había tenido más tiempo para limpiar al menos una habitación mas, sus hijos se despertarían si lo hiciera ahora. Limpió un poco como pudo el pequeño sofá, y estiró por encima unas sabanas, se durmió con las piernas encogidas Un poco más tarde un ligero contacto le despertó, era su hijo Daniel
-¿Papá?-susurró
-Dime, cariño, ¿que pasa?
-Vente a dormir conmigo, que aquí todavía huele muy mal
Miguel lo siguió hasta su nueva habitación, se estiró con él en la cama, y rápidamente se quedaron dormidos. Daniel abrazado por su padre. Marcos ni se enteró.


Final Capítulo 1

18 volátiles plumas:

Pluma de fuego dijo...

Os lo pongo un poco antes, para que tengáis tiempo para leerosla, si queréis claro jeje

Leyre dijo...

que guay!! me ha encantado, el final muy tierno...increíble.
Hablamos, futuro escritor jaja

woman dijo...

Maripe es una niña muy buena ^^
Se nota que te gusta escribir :)

Leinad23 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pluma de fuego dijo...

Jejej ya te dije que te gustaría Colores, y espera....

Pluma de fuego dijo...

Woman jajaja, gracias ^^

mariposa de ébano* dijo...

la verdad es que sí..tenemos una capacidad asombrosa de supervivencia. aunque a veces nos dejemos caer, podemos ser un ave fénix.
gracias por pasarte, y leerme, y dejar tu huella =)))

Pluma de fuego dijo...

Mariposa de ébano gracias niña, un placer ^^

Silencios dijo...

Cuando la vida nos ahoga la mejor manera de salir es tomando las decisiones adecuadas y creo que Miguel ha escogido la mejor.
Es tan fácil leerte amigo ... Mil gracias.

Mis besos

Zuresh dijo...

de todas maneras colores es la parte de tu blog que más me gusta y este capitulo uno es definitivamente lo más notable de tu pluma, el retrato de este padre esta fabuloso...sigue así..
te dejo mis saludos!!

Pluma de fuego dijo...

Silencios yo tambien lo pienso, pero aveces es tan dificil

Pluma de fuego dijo...

Zuresh muchas gracias, me alaga que te guste Colores,
Saludos

.Gs. dijo...

Hola Pluma!

Sobra decir que me gusta, porque a cualquier lector le gustaría. Yo me quiero centrar en la historia, que poco a poco se va estructurando y va cogiendo una forma excelente, espero que siga mucho más, y tenga muchos capítulos más para leer.

Un abrazo!

Pluma de fuego dijo...

.Gs. jajaj uy!! ya estas perdido, porque la historia que tengo pensada para Colores es... jajaja

.Gs. dijo...

Jope pluma! siempre me dejas con la intriga!! Me vas a matar de un disgusto jajaja.

¡Quiero el 3º capítulo! ¡Lo quiero!

Jaja

Salu2

Pluma de fuego dijo...

Vaya jajajajaja, pues vas bien....
La verdad es que es el capítulo 2, porque el primero solo era el prólogo, y ayer me puse a escribirlo para el domingo, pero se me apagó el ordenador y se me borró todo...

.Gs. dijo...

Entonces... este domingo no tenemos colores?

Yo igual esperaré a la publicación para seguir leyendo.

Abrazo

Pluma de fuego dijo...

No, lo siento, jeje, pero pronto lo pondré...Muchas gracias por la espera